Nada más engañoso que el refrán… “El amor es ciego”, porque sólo con los ojos del amor se puede ver la verdad. El verdadero amor existe cuando una persona siente que las necesidades de la otra son tan importantes como las propias. El verdadero amor no se limita sino que se extiende.
El verdadero amor no impide el desarrollo entre personas, afirma personalidades y estimula a crecer y desarrollarse. El verdadero amor no retiene al ser amado en el puño, abre la mano y lo deja ir porque confía en él. El amor no se impone, el amor se afirma.
El amor no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección.